Guía completa
Un sensor pequeño con mucha responsabilidad
La sonda lambda mide el oxígeno que queda en los gases de escape. Con ese dato la centralita decide cuánto combustible inyecta en cada instante. Si la sonda responde rápido y bien, el motor quema justo lo necesario. Si se vuelve lenta, la centralita corrige tarde y mal: el motor va un poco rico o un poco pobre, consume más y contamina más.
Dos sondas, dos trabajos
En los gasolina modernos suele haber al menos dos:
- Delantera: regula la mezcla. Cuando falla se nota en el consumo, el ralentí o pequeños tirones.
- Trasera: vigila el catalizador. Cuando falla puede dar un código que parece de catalizador.
El frío y el calefactor
La sonda solo funciona bien a alta temperatura. Para no esperar a que el escape la caliente, lleva un calefactor eléctrico que actúa en cada arranque. En Valladolid, con inviernos de muchos arranques a bajo cero, ese calefactor trabaja a fondo y es uno de los fallos más habituales. El síntoma suele ser un código específico del calefactor y, a veces, un ralentí raro los primeros minutos.
No siempre es la sonda
El cableado de la sonda pasa cerca del escape y de los bajos. El calor del verano y la sal del invierno castigan cables y conectores. Un conector oxidado o un cable pelado dan los mismos códigos que una sonda rota. Por eso medimos alimentación, masa y resistencia del calefactor antes de cambiar nada.
Cómo la probamos
Con el motor caliente vemos la señal de la sonda en vivo. Una delantera sana oscila deprisa; una cansada se mueve con pereza. Buscamos también fugas de escape cerca de la sonda: el aire que entra por una junta falsea la lectura y puede hacer que una sonda sana parezca defectuosa.
El cambio
Montamos una sonda con la referencia exacta del motor. Si está agarrotada en la rosca, se suelta con calor y paciencia para no dañar el escape. Después borramos averías, salimos a probar y comprobamos que la mezcla vuelve a valores normales.
Combustible y aditivos
Repostar habitualmente combustible de calidad dudosa o abusar de aditivos puede contaminar la punta de la sonda con residuos. No hace falta obsesionarse, pero si una sonda nueva dura poco, conviene revisar qué combustible se usa y si el motor consume aceite.
Si lo dejas pasar
Una sonda delantera averiada hace que el motor trabaje con mezcla incorrecta durante meses. El exceso de combustible llega al catalizador y puede dañarlo. Una reparación pequeña se convierte en una grande.
Antes de la ITV
En la prueba de emisiones, una sonda lenta puede dejar los valores fuera de rango aunque el coche parezca ir bien. Si tienes el testigo y te toca pronto, revísalo antes.
Llama al 641 161 771 si tienes el testigo encendido o el consumo ha subido.