Guía completa

Veranos de 38 grados

En Valladolid, julio y agosto traen tardes de mucho calor seco. Un coche aparcado al sol en un polígono o en una calle sin sombra alcanza dentro temperaturas muy altas, y el aire acondicionado tiene que trabajar a fondo. Ahí aparecen los sistemas justos de gas: enfrían algo por la mañana y a media tarde ya no pueden.

En autovía, con dos horas de viaje por delante hacia Madrid o hacia la costa, eso deja de ser incomodidad y pasa a ser cansancio al volante.

Por qué no basta con recargar

El circuito es cerrado. Si falta gas, se ha ido por algún sitio. Recargar sin reparar lo devuelve unas semanas y vuelve a vaciarse, y con el gas se pierde el aceite que lubrica el compresor. Un compresor trabajando sin aceite suficiente acaba rompiéndose, que es la reparación cara de este sistema.

Por eso medimos presiones, comprobamos el compresor y el electroventilador y, si falta gas, localizamos la fuga antes de cargar.

Puntos donde suele fallar

  • Condensador. Va en el frontal y recibe piedras e insectos en la autovía. Además, si está sucio, disipa mal el calor.
  • Racores y juntas. Las gomas se resecan con los años y los cambios bruscos de temperatura.
  • Electroventilador. Si no funciona, el aire enfría en marcha y deja de hacerlo en un atasco.
  • Compresor. Retén, embrague o desgaste interno.

Un caso de cada verano

Un compacto que se usa para ir a trabajar a un polígono del sur de la ciudad entra en julio porque «el aire ya no enfría». Lleva dos años recargándolo cada primavera. Con presiones y una prueba de estanqueidad aparece una fuga pequeña en un racor del condensador. Se cambia la junta, se carga por peso y el sistema vuelve a enfriar como debe, sin necesidad de recargar el verano siguiente.

La carga, bien hecha

Vaciamos el circuito, hacemos vacío y comprobamos que lo mantiene (si no, hay fuga). Después cargamos por peso la cantidad exacta que indica la etiqueta del vano motor, con su aceite, y medimos la temperatura de salida en las rejillas.

También en invierno

El aire acondicionado seca el aire del habitáculo. En las mañanas de niebla y helada, con el coche empañado por dentro, es lo que limpia el parabrisas en poco tiempo. Si en invierno los cristales tardan mucho en aclararse, puede que el sistema esté vacío aunque en verano no lo hayas usado.

Olores

Un olor a humedad al encender el aire viene del evaporador, donde se acumulan hongos y bacterias. Lo tratamos con una desinfección del circuito y cambiando el filtro de habitáculo. Un truco: apagar el aire un par de minutos antes de llegar, dejando el ventilador, ayuda a que el evaporador se seque.

Si tu aire no enfría, llama al 641 161 771 y te damos cita antes de que apriete el calor.