Guía completa

Un líquido que envejece sin avisar

El líquido de frenos es higroscópico: absorbe humedad del aire con el paso del tiempo. No se gasta ni cambia de nivel por eso, así que es fácil olvidarlo. Pero esa humedad hace que, cuando el líquido se calienta en una frenada larga o repetida, pierda parte de su capacidad y el pedal se alargue.

En Valladolid lo notan sobre todo quienes bajan puertos o hacen viajes largos con el coche cargado; en el día a día por la ciudad, rara vez. Por eso es tan habitual llevarlo fuera de plazo sin saberlo.

Cuándo toca

El fabricante fija el intervalo, normalmente en años. En muchos coches son dos. Lo consultamos con la matrícula y, en cada revisión, comprobamos el estado del líquido y la fecha del último cambio. Si está dentro de plazo y en buen estado, no lo tocamos.

Cómo se hace bien

Cambiar el líquido no es rellenar el depósito. Hay que sustituir el que está dentro del circuito, y eso se hace purgando rueda por rueda, empezando por la más alejada del depósito, hasta que sale líquido nuevo y sin burbujas. En algunos coches, además, el grupo hidráulico del ABS necesita un purgado específico que se activa con el equipo de diagnosis.

Usamos el tipo de líquido que indica el fabricante (DOT 4, DOT 5.1 u otro). No se deben mezclar tipos incompatibles.

Lo que aprovechamos para mirar

Con el circuito abierto, revisamos los purgadores (que con la sal del invierno se agarrotan), los latiguillos y los tubos rígidos. Si un purgador está bloqueado, te lo decimos antes de forzarlo.

Señales de alarma

Si el pedal baja más de lo normal, si notas que frena peor después de una bajada larga o si el nivel del depósito baja de forma visible, no esperes a la fecha del plan: revísalo.

Coches que bajan puertos o remolcan

Si en verano subes a la sierra, vas cargado hacia la costa o remolcas una caravana o un remolque, el líquido de frenos trabaja mucho más caliente que en la ciudad. En esos usos conviene no apurar el plazo del fabricante y revisarlo antes de los viajes largos. Un líquido en buen estado mantiene el pedal firme en las bajadas largas, que es justo donde más se necesita.

Motos, furgonetas y coches poco usados

El plazo en años se aplica aunque el vehículo apenas se mueva. Un coche que pasa semanas en un garaje acumula humedad en el líquido igual que uno que rueda a diario.

Junto con otras operaciones

Suele coincidir con revisiones grandes o con cambios de pastillas y discos. Hacerlo en la misma visita ahorra tiempo.

Pide cita y te decimos si a tu coche ya le toca.